
Realmente cuesta mucho elegir por dónde empezar este review dedicado a la venida de una de las grandes… ¡no! Mejor dicho de la más grande de las bandas metal de los últimos 20 años: METALLICA.
Al parecer, este texto debe comenzar dando un “tapa bocas” a todos los críticos; sean periodistas, escritores, expertos musicales o simplemente fanáticos, que durante los últimos años han despotricado en contra del recorrido de estos ya maduros músicos del heavy metal.
Para muchos fanáticos acérrimos del thrash metal, el cambio de look y de sonido que tuvo Metallica en los tiempos del Load (96) y ReLoad (97) fue imperdonable. Para otros fans, cercanos –en ese entonces- a la precaria Web, la lucha de Lars Ulrich contra Napster (2000), fue el punto final de aceptación a la banda.
El resto de los fieles seguidores, ya no admitieron los radicales cambios de estilo de un disco a otro cuando el grupo –ya sin su bajista Jason Newsted- lanza St. Anger (2003); una mezcla de guitarras crudas estilo Agro Metal, la ausencia de los eléctricos solos de Hammet y una batería cuya caja sonaba como si Lars estuviera golpeando un tarro de leche en polvo.
Además, sus ídolos deciden ventilar todas sus crisis internas a través de un documental llamado “Some Kind of Monster” (2004), el cual muestra la casi ruptura de la banda a causa de las constantes luchas de ego entre Ulrich y Hetfield; sin sumar el ingreso de este último a rehabilitación por el excesivo consumo de alcohol.
Pero como dice la ley de la naturaleza, hay orden después del caos. Metallica, a fines de 2008 lanza su disco Death Magnetic, que viene a reconciliarse con sus viejos fans, en un intento por volver a sus orígenes. Además, una rehabilitada banda llena de energía, positivismo y calidad musical, comienza a irse de gira por todo el globo tocando sus mejores hits y ventilando varios temas que no tocaban desde hace décadas.
Hoy ver a Metallica en vivo es sinónimo de presenciar uno de los mejores shows del mundo. Aunque por su gira latinoamericana se presentan con 2/4 de su verdadera artillería referente a la puesta en escena; no deja nada que envidiarle a un show de Europa o Estados Unidos. Simplemente porque los “four horsemen” son los mismos.
Chile tuvo que esperar un poco más de diez años para volver a ver a estos grandes del metal, pero la espera valió la pena. Este 26 de enero de 2010, arribó al país otro Metallica. Llegó una banda mucho más afiatada y madura, pero rejuvenecida al momento de pisar los escenarios; lo que se debe, principalmente, a que volvieron a sentir esa chispa por tocar rock.

HEROES OF THE DAY
En cuanto a las supuestas refacciones que se harían en el Club Hípico, lo único que se alcanzó a percibir fueron diversas señaléticas para dirigir la entrada y salida de esta gran masa de rockeros y una mejor distribución y orden en las rutas de salida.
Con casi 30 grados de temperatura, a las 15: 30 horas de la tarde se abrieron las puertas para recibir a miles de fans que iban llegando al recinto. A eso de las 19:40 horas, ya con una cancha bastante más concurrida, se dio comienzo al show de la banda soporte.
Criminal, una de las históricas bandas del metal nacional, cuyo líder es Anton Reisenegger, tuvo que lidiar con una magra calidad de audio. A pesar de la mediocridad técnica, la banda tocó -con la frente en alto- varios de los hits de toda su carrera como “Slave Master”, “Hijos de la Miseria”, “Victimized” y “21st Century Paranoia”. El que destacó fue el baterista invitado, Nick Barker, cuyo doble pedal era una ametralladora de pulsos.
Durante casi una hora de show, los miles de espectadores escucharon con respeto y corearon algunos temas . Pero el tiempo se agotaba y era necesario dar el paso al plato principal. Reisenegger, antes de bajarse del escenario, le pide a la gran masa de rockeros que sigan dejando el nombre de Chile en alto; por ser uno de los mejores países del mundo en demostrar garra y animosidad al presenciar conciertos.
A las 20:30 horas Criminal abandona el escenario y comienza la instalación de los equipos de la banda norteamericana. El técnico encargado de las guitarras de Hetfield aparece soltando riffs con la última adquisición del frontman; la espectacular ESP Iron Cross. La batería de Lars Ulrich es puesta en el medio del escenario y es testeada por un asistente. Pasa lo mismo con la guitarra de Hammet y el bajo de Trujillo.
21:20, la expectación y las ansias acumuladas por más de diez años se hacen sentir en el ambiente. Ya está todo oscuro cuando súbitamente comienza a sonar “The Ecstacy of Gold” la clásica melodía creada por el italiano Ennio Morricone y que ha abierto cientos de shows de la banda por más de quince años. El griterío de los espectadores es abrumador. Mientras tanto, las pantallas laterales muestran imágenes del clásico “The Good, The Bad & the Ugly”, del director Sergio Leone.
Era de esperarse. El cuarteto inicia el espectáculo con” Creeping Death” –siguiendo el mismo parámetro de su gira por Latinoamérica- luego pasaron” For Whom The Bells Tolls” y “The Four Horsemen”, prendiendo la acalorada noche de enero. Mientras tanto, miles de fanáticos apostados en cancha y tribuna, hicieron notar su descontento con el audio de las primeras tres canciones, el que luego fue arreglado por el equipo técnico.
Clásicos como “Harvester Of Sorrow” y “Fade To Black” sonaban con pulcritud. Hasta ese momento llegaba la tanda de temas de antaño. A continuación, los músicos se retiran del escenario y comienzan a sonar los “heartbeats” que abren Death Magnetic (2008), la última placa de la banda. Así, vuelven a la tarima esparciendo por el aire los riffs de “That Was Just Your Life”, seguida por “The End Of The Line”. Fue en este momento cuando el público tuvo mayor relajo, ya que muchos no conocían muy bien los temas.
“Sad But True” es la encargada de cortar la seguidilla de canciones actuales y volver a los clásicos de antaño. Todos coreaban los versos de tan épica canción que se ha repetido en los setlist de toda la gira World Magnetic Tour.
Un momento divertido fue cuando se le hace un zoom –por la pantalla gigante de LED- a las manos de James Hetfield, quien terminaba de ejecutar su guitarra. En ese instante comienza a jugar con su uñeta signature del último disco, para luego formar el símbolo de los cuernos con sus dedos y terminando de levantar el dedo medio a todos sus fans, provocando risas en la multitud.
Continúan con dos temas del último disco, encabezados por “Broken, Beat & Scarred” y “Cyanide”, la que provocó el momento más bajo del show. Súbitamente todo se oscurece y comienza a sonar la artillería bélica que introduce al tema –quizás más esperado de la noche- “One”. Al instante, salen por todas partes del escenario una cantidad de llamas y pirotecnia que hacían parecer el año nuevo un simple día festivo más. Al comienzo de los beats de batería, se percibió –para mi gusto- uno de los pocos errores de ejecución de toda la noche, pero con tanta calidad y energía durante el show, pasó casi inadvertido.
Después de este clásico vendrían explosivos temas como “Master Of Puppets”, “Fight Fire With Fire” –donde también hubo pirotecnia- y “Nothing Else Matters”, entregando una pincelada de intimidad que emocionó a los miles de espectadores. Esta segunda parte del show cierra con “Enter Sandman” y ya daba pie para lo que sería el último bloque del espectáculo.
El final no destiñó. Tres temas fueron los encargados de cerrar la noche. Todo comenzó con un cover a “Blitzkrieg” –cuya banda tiene el mismo nombre-, luego suena la endemoniada y adrenalínica “Whiplash”, para terminar con otro tema que ha cerrado casi toda la gira de Metallica… “Seek & Destroy”.
Tras poco más de dos horas, Metallica se retira y deja en el aire esa sensación de que son el monstruo del metal mundial y que han vuelto para quedarse. Que los años encima de cada uno de los integrantes –todos están arriba de los 45- no han sido de mayor dificultad para realizar largas giras mundiales y entregar en cada ciudad o país que visitan, lo mejor de sí. Simplemente porque Metallica ya es una empresa afiatada, una máquina cuyos engranajes, aún tienen larga duración.
Es de esperar que este no sea el último concierto de los “four horsemen” en el país. Y si lo fuera…ya puedo morir tranquilo.
Vamos por partes.
Primero es una VERGÜENZA que hayan fallas de sonido en los primeros 2 temas. En Cancha general no se escuchaba nada hasta la mitad de “The Four Horsemen”. Con ese precio ridículo y esa separación “Vip” que mas de alguno tiene agotados. Pero no es mucho decir si a pesar de eso llenan el show igual. Asi jamas acabaran los abusos.
Lo otro. Es necesario hacer el primer perimetro dentro del recinto ??. Si lo hubieran hecho afuera se hubieran ahorrado los desordenes de anoche.
En fin. Volviendo al show. No fue la mejor noche de Lars Ulrich pero tampoco fue nefasta. El resto del grupo cumplio su cometido de sobra.
Escuche criticas del por que aceleraban algunos temas. Pero con esa cantidad de repertorio que tienen no pueden tocarlos a la misma velocidad y ademas… VAMOS !!. Si esto es Heavy Metal !!. Sonaba muy bien.
En resumen. Un muy buen show. Un marco de publico grande y una vez mas el recinto no estuvo a la altura (Aunque si hubieron mejoras. Sobretodo en la salida).
Ahora viene Guns n Roses en el Club Hipico. Y lo mas probable es que vuelvan a hacer ese mal invento llamado “Cancha Vip” y darnos un tremendo palo con la entrada. Pero la formación de “Axl y su karaoke” diria que con suerte da para el Caupolican… A menos que se confirme Jane Adiction.
Saludos
se nota que el review lo escribió un fanático, pero de todas formas con varios aciertos. El concierto fue de lujo de parte de la banda (pa que ahondar en el típico problema de que el recinto no es el mejor, y más encima la ridícula separación de vip y gral, y el excesivo precio de las entradas), un placer haber podido ver a ese cuarteto de viejos rockeros dando lo mejor y demostrando que los años los han hecho madurar increiblemente… es verdad que ulrich se notó que está viejo en un par de ocasiones, pero la banda sonaba potente igual…
el 2003 tenía la entrada en la mano desde el segundo día que se pusieron en venta, y terminó cancelándose el concierto, la sufrí esa vez, pero esta fue la del desquite… fui gratis en todo caso, me conseguí una entrada por ahí (gracias a mi polola, jeje), no tenía ningun peso para poder comprarla, pero si tenía más ganas que la chucha de poder verlos…
LO ÚNICO que te diría que le faltó al review, es haber sido menos superficial con el tema del problema de sonido del principio del concierto. Me imagino que tu estabas en cancha vip, por eso no cachaste que más que un descontento con el audio fue que tabamos CHATOS en cancha general porque sonó asqueroso al principio, los 2 primeros temas y la mitad de the four horsemen sonaron como la callampa y peor aun… el micrófono y las guitarras chirreaban, la voz de hecho ni se escuchaba de repente, el bajo ni existía, la batería también se perdía a ratos, parecía que recién estaban haciendo la prueba de sonido, parecía que tenían todos los cables mal conectados… no se si eso es problema directo de la gente que trae metallica o que onda, pero una vergüenza que se de una wea asi, parten con 3 clásicos, 3 temones de los más power, y en vez de disfrutar estábamos todos pifeando y con ganas de prenderle fuego a alguien en cualquier momento… bueno, pero de todas formas cuando mejoró el sonido fue de lujo, potentísimo y de buen nivel, no hay de que quejarse después…
bueno, quería acotar eso, jejeje, ojalá tengamos la posibilidad de verlos de nuevo, de hecho con la noticia de que en europa en un festival que se llama Sonisphere, van a estar reunidos los 4 grandes del thrash (Metallica, Megadeth, Anthrax y Slayer), no creo que exista alguien que no tenga ganas de ver por lo menos a metallica y megadeth en un concierto juntos, sería espectacular…
bueno digan lo que digan metalica es el mejor grupo de metal