
Pocas veces voy al teatro. Quizás por tiempo o porque ninguna me llama mucho la atención, pero cuando vi los carteles de una nueva obra llamada “Tengo una Espiniak en mi corazón”, pensé que ese era el panorama elegido para el fin de semana.
Así que fui el día sábado con todas las expectativas de ver algo controversial, con ese título no era para esperar menos. Y no me equivoqué. Tenía todo lo que una buena obra debiera tener: un tema interesante, grandes actores, comedia y polémica. No es por menos que la obra fue censurada y vetada del Fondart el año recién pasado, donde el director y dramaturgo Fernando Villalobos arguyó “manos negras que no querían que esta obra fuera estrenada y puesta a la luz pública, por las implicancias de alto calibre que esta temática involucra para ciertos personajes intocables de nuestra sociedad”.
Podríamos llamarla un proyecto político teatral, pero yo lo veo más como una crítica social, donde se habla de las inmundicias de la sociedad chilena y la poca memoria que tenemos frente a casos tan relevantes. Es por esto que Villalobos decidió recopilar los testimonios de personajes reales involucrados en este caso, para crear una obra con gran vigencia y notoriedad, lo que la hace inmensamente interesante.
La obra me hizo pensar que en realidad el teatro no sólo sirve para entretener, sino también para no callar lo que todos quieren ocultar y para lograr sacar a relucir la verdad a pesar de la presión de los grupos de poder.
Es por esto que decidí incentivar a todos a apoyar este tipo de teatro e invitarlos a que se deleiten con el nuevo colectivo teatral llamado “Las Perras Bravas”, conformado por emergentes artistas, tales como: Francisca Opazo, Ángela Alegría, Mariela Retamal, Javier Casanga y Gerardo Orchard.
Las funciones son hasta el 31 de mayo, todos los sábados a las 21 hrs y domingos a las 18 hrs, en Sala Sidarte (Ernesto Pinto Lagarrigue 131, Bellavista). La entrada general cuesta $5000 y estudiante cuesta $3000. El número de boletería es el 7771966, por cualquier duda que tengan.
Y no queda más que gritar “Mierda, mierda, mierda”, y darles toda la suerte y el apoyo a este gran elenco teatral.
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