
Aunque el concierto estaba programado (o al menos así lo decía en los tickets de entrada) para las 20 horas, lo cierto es que James Blunt abrió los fuegos 15 minutos antes con una desconocida canción titulada “Breathe”. Inmediatamente las féminas del lugar comenzaron a llenarlo de piropos y silbidos, aunque ni siquiera conocían el tema.
La puesta en escena del inglés fue muy sencilla, pocas luces y cero parafernalia audiovisual. Vestido con terno, corbata y zapatillas, que a pesar de la sobriedad, aún le daban un look bastante juvenil que encantó a un público mayoritariamente adulto, aunque también hubo algunos veinteañeros que se aproximaron al Arena Santiago (chao MoviStar). Gratificante fue ver a varias generaciones unidas por la música.
Luego vinieron las conocidísimas “Billy”, “High” y “Carry You Home”, donde al final de la última el británico hizo un esfuerzo para entonar un extraño español que fue agradecido con efervescencia por los asistentes, que a esas alturas debían ser aproximadamente unos 8 mil.
Una ametralladora de hits en poco más de una hora; “I’ll Take Everything”, “Goodbye My Lover”, “Coz I Love You” -en donde se bajó del escenario y corrió hasta el fondo del recinto a saludar a sus fans-, “Out Of My Mind”, “Turn Me On” y la lacrimógena “You’re Beautiful”, que junto con “Can You Feel The Love Tonight” de Elton John fue la más coreada de la noche y la que prendió al público y los animó para aguantar las próximas tres horas de música sin interrupciones.
Para finalizar, Blunt hizo de corrido el resto de sus hits; “Wise Man”, “So Long Jimmy”, “Same Mistake” y “1973” vestido con la roja de todos, el típico cliché de las bandas que se presentan en Chile, se despidió rápido, porque el plato principal estaba casi listo, eran las 20:58.
Elefant John y su banda
Más de media hora se demoró el staff técnico en dejar todo preparado para la aparición de Elton John. A esas alturas unas 12 mil personas repletaban el recinto y la impaciencia se hacía presente, con chiflidos y garabatos varios, que seguramente ni entendieron los encargados de los instrumentos, el espectáculo debía continuar. Bueno, esto es Chile, así con la tolerancia y el respeto pues.
Exactamente a las 21: 26 se apagaron las luces y Reginald Kenneth Dwight, alias Elton John apareció en escena. Un inicio tibio y extremadamente largo. Todos sabemos que sir Elton es un prodigio, sino un genio al piano, pero se lanzó con unas extendidísimas versiones de “Funeral For A Friend / Love Lies”, que duraron en total más de 20 minutos. Al inglés le gusta jugar con el público, pero en esta ocasión se le anduvo pasando un poco la mano.
Con “The Bitch Is Back”, la audiencia comenzó a prender, pero no esperaban que la próxima media hora sería de alargues de canciones y extensas improvisaciones, demasiado elaboradas para un público que quería escuchar sus grandes éxitos.
Para lo anterior, el británico llegó con una banda de lujo: Davey Johnstone (guitarra y voces), Guy Babylon (teclados), Bob Birch (bajo y voces), John Mahon (percusión y voces) y Nigel Olsson (batería y voces).
“The Bitch Is Back” y “Madman Across The Water”, otro gran interludio virtuoso de más de diez minutos, de una canción que originalmente dura 5:57 minutos, compensados por la genial “Tiny Dancer”, que aunque no sonaba como la original, la voz de sir Elton se escucho fuerte y clara. Se echó de menos a las coristas que utilizaba en sus tiempos de antaño, pero ya está, fue un temón que encendió la noche.
“Levon” de apenas seis minutos, que ya es bastante, superó los diez. La gente se impacientaba, quería escuchar los clásicos de siempre. Pero, a pesar de tanto virtuosismo, se agradece que un artista que viene tocando esos temas por más de cuarenta años se de la lata de improvisar sobre los mismos, una alegría y regalo para los fanáticos reales.
En la misma onda siguieron temas como “Believe”, “Take Me To The Pilot”, “Goodbye Yellow Brick Road” y “Daniel”, muchos en cancha se impacientaron y decidieron abandonar el lugar, muy mala suerte para ellos, porque lo mejor estaba por venir, es obvio, a Elton John le encanta jugar como un niño chico con sus canciones, hay que entenderlo, sino, no sabes nada de él.
Y aquí viene lo bueno “Rocket Man (I Think It’s Going To Be A Long, Long Time)”, también extendida, pero de qué manera memorable, una de las pocas canciones coreadas a todo pulmón por la audiencia. Luego fue el turno de “Honky Cat” y la hermosa “Sacrifice” interpretada al pié de la letra, como escuchando un disco en casa, perfecta. Posteriormente la impecablemente ejecutada “Someone Saved My Life Tonight” y Elton se dio un tiempo para presentar a su banda.
“Sorry Seems To Be The Hardest World” y la preciosa “Candle In The Wind” dejó a los más fanáticos extasiados, ya no más virtuosismo, sólo clásicos históricos, Elton había dejado de jugar y los que se quedaron supieron aprovechar esos momentos.
“Bennie And The Jets”, “Philadelphia Freedom”, “Sad Songs (Say So Much)”, “I’m Still Standing, Crocodile Rock”,” Saturday Night’s Alright (For Fighting)”, sólo clásicos para esta parte, Elton John se despide y un gran número de personas sin “cultura de conciertos” abandona el recinto, era un simple “encore break” para salir a tocar las dos mejores canciones de la noche: “Can You Feel The Love Tonight”, coreada hasta el extremo y “Your Song”, escrita para el público, para nosotros mismos.
El inglés se retira del escenario las 23:54, luego de casi dos horas y media de espectáculo, que fueron casi perfectos, dejando de lado los virtuosismos y egocentrismos, hasta el momento (enero), éste ha sido el mejor recital de lo que va del 2009. Un agrado haber presenciado a sir Elton John en vivo y en directo, nada más que decir.
wen articulooo cabros sigan pa delante
Que review te pegaste R.Diaz… en verdad después de leerte se siente casi como haber estado ahí, aunque lamentablemente tuve que escuchar el concierto en la universo y a más de 200 kms de santiago…
pero en fin… aunque sea por la radio se notó todo el power del tipo
saludos!!!
A mí se me fue que era el concierto ahora… me hubiese encantado ir.
Elton es un tipo demasiado multifacético como para no mirarlo y cantar una que otra canción oreja.
Ojalá en Chile sigamos tenienso espectáculos de clase mundial.
Buenísimo el resumen del concierto expuesto y relatado tan gráficamente por “Rodrigo Díaz de Valdés-Skyboy”.
Fue un concierto “redondito” aunque a los que no son fanáticos o fueron sólo por el hecho de “no perderse el concierto-hay que verlo, oportunidad única…para contarlo despúes etc”…aunque “ni siquiera no les guste en serio”.
felicitacines por la crítica aportada en esta página. Morquio.-