
Sentimientos de amor, lealtad, venganza y sacrificio se entremezclan a la perfección para dar vida a uno de los mejores thrillers policiales de los últimos años. Se trata de una historia de lucha entre familias, de choques culturales y modos de vida, que está llevada con corrección y buen ritmo, algo que por fin no te hará escapar de tu butaca.
El filme se centra en el Brooklyn de finales de los ochentas. Un nuevo tipo de droga ha invadido la enorme ciudad, seguida por la más feroz y aterradora oleada criminal que se recuerda. Superada en número de efectivos y en armas por los nuevos gángsteres, la policía pierde en promedio a dos de los suyos cada mes.
Es una guerra declarada que amenaza con llevarse por delante a culpables e inocentes. Bobby Green (Joaquin Phoenix) se ve atrapado en el fuego cruzado. Es el encargado de una discoteca situada en Brighton Beach y frecuentada por gángsteres como Vadim Nezhinski (Alex Veadov). Bobby intenta mantenerse apartado y no involucrarse. A pesar de un estilo de vida amoral y hedonista, quiere a su novia Amanda y sueña con abrir una discoteca en Brooklyn.
Pero Bobby tiene un secreto muy bien guardado: su hermano es el teniente de policía Joseph Grusinsky (Mark Wahlberg), que ha seguido los pasos de su padre, el legendario jefe de policía Burt Grusinsky (Robert Duvall). Bobby no se lleva bien con ellos y la relación empeora cuando su padre le advierte que la guerra está por empezar y que deberá decidir de qué lado está.
Desde un comienzo el director James Gray sabe trazar con claridad las líneas que desembocan en un final más que inesperado, jugando con la imaginación de quienes observan la película y se preguntan qué sucederá en cada segundo. Afortunadamente el azar no está presente en el filme, todo encaja a su debido tiempo dentro de esta máquina llamada We Own The Night.
Punto en contra es el hecho de que esta película haya salido en DVD el 12 de febrero –o sea, que es del año 2007- y que recién la semana pasada se estrenara en los cines locales. Injusticias que tuvieron que sufrir peliculones como Into The Wild (Sean Penn) o Control (Anton Corbijn), que jamás serán exhibidas en Chile, pero que sí pueden ser arrendadas en cualquier videoclub. Revisen por ahí, hay muchas joyitas dando vuelta que jamás serán proyectadas en las grandes pantallas nacionales.
Buen review preciso.
Por otro lado Into The Wild ! increible…
Into The Wild es la cagá, la vi 3 veces… las tres lloré, jajaja.
Veremos qué tal esta.
Saludos